martes, 3 de marzo de 2009

Clever Hans y el perro soñador



Erase una vez un caballo que pensaba. Se llamaba Hans, el listo. Los humanos se concentraban a su alrededor, llenos de curiosidad y un tanto bromistas por la idea de que un caballo sumara, restara o multiplicara, dando golpes en el suelo con las patas. Yo no lo sé de cierto, pero supongo que el hombre vestido de blanco, cerca de Hans, es el orgulloso dueño, Both van Osten, presumiendo a todo el que estuviera cerca las notables habilidades de su bestia, la cual era capaz de resolver, además de sencillos problemas aritméticos, preguntas como: si el octavo día del mes cae en jueves, ¿en qué numero cae el viernes?

Alemania, patria del equino prodigio, se llenó de entusiasmo a causa de que su tierra no produjera solamente hombres inteligentes, sino también fauna. Incluso The New York Times publicó un artículo contando las proezas de caballo matemático.
Después, resultó no ser tan listo.. pero tampoco tan tonto. Luego de algunos exámenes, en los cuales el listo de Hans fracasó, descubrieron que el caballo era sensible al lenguaje corporal del público. Así, cuando su dueño, o cualquier otra persona, le preguntaba el resultad de cinco más tres, el animal notaba que la gente tensaba sus cuerpos, llenos de expectación y entonces comenzaba a golpear en el suelo. Cuando golpeaba ocho veces, la gente se relajaba, sorprendida, y el caballo se detenía y recibía un premio.

Después, está el perro que sueña. ¿Qué estará soñando? ¿se imaginará detrás de una liebre, en campo abierto y libre o detrás de un gato nocturno, en las intrincadas calles de una ciudad? Lo cierto es que, al menos yo, me sentí un tanto identificado con el pobre soñador cuando despierta, pensando estar todavía en el otro mundo, y se topa con la dura realidad: con un muro.

video

1 comentario:

Javeeh dijo...

Tienes el ingenio para crear de una fotografia, de una imagen o un video aprovechalo en serio... hay potencial, además de que por medio de algo tan sencillo me transportaste a otro lado.. jaja me fui con el perro también. Reflexivo, intuitivo y audaz para escribir ¿Has pensado en escribir cuento o narrativa?