domingo, 17 de mayo de 2009

La muerte de un poeta


Acabo de enterarme de la muerte de Mario Benedetti. Murió en Montevideo, en su país natal, Uruguay, a causa de una complicación intestinal. No tenía idea, pero ahora leo que sus últimos días fueron dolorosos y tristes, ya que su cuerpo, sencillamente, lo abandonaba.
Escribió más o menos ochenta libros. Nada más y nada menos. De tantos libros, yo leí algunos que he apreciado mucho. El primero de ellos fue “La Tregua”, que, si no me equivoco, es de sus primeras novelas. Desde que recuerdo, mi familia lo ha tenido en casa y ya es parte de la misma. Me había acostumbrado a recordarlo como si estuviera vivo.
De esa novela y de sus libros de poemas, que es lo que más conozco, recuerdo, primordialmente, tres cosas: la sencillez, el humor, el pesimismo. La sencillez en sus palabras y en sus ideas y en la temática de su poesía: tan cerca de la vida diaria, del amor y el odio y el rencor diarios, que es imposible no sentirlos propios o no tener la sensación de mirarse en un espejo. El humor, que siempre está presente y que nos propone una forma distinta, quizá mejor, de mirar al mundo. Y, por último, el pesimismo, que para él, creo yo, siempre fue una mina de verdades y de certezas.
¿Se puede ser amigo de un escritor al cual uno no conoce en persona? Yo creo que sí. Cuando ese escritor, desde aquél lejano y desconocido país llamado Uruguay, escribe del amor y del sexo, del cansancio y del hastío, del trabajo y del ocio, no podemos más que reconocer que ha captado, en su escritura, un elemento común a todos los humanos que habitamos este desventurado planeta.
Ha muerto un excelente escritor. Lástima: ya no los hacen como antes.



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3 comentarios:

Carlos Pacheco dijo...

Es cierto... es una gran perdida para el mundo de las letras. Yo me di cuenta ayer cuando recien fallecio.

aBi dijo...

Fue, es y seguira siendo un grande!

Media Verónica dijo...

Me gusta si dios fuera mujer, pero creo que uno de mis más más llegadores es no te salves...