lunes, 25 de abril de 2011

Las dos voces


Ahí está la primera voz. La escucho, distante y desesperada, como si hubiera un laberinto y yo estuviera en algún punto, perdido, escuchando esa voz, la primera, que está en el centro y que trata de guiarme hacia ella. Los muros y rincones del laberinto ahogan la voz, pero me es inteligible cuando menos una pequeña parte del mensaje. Entonces, me siento frente a la computadora y comienzo a escribir.

Si escribo una frase que me satisface surge, entonces, esa segunda voz. Es lenta, cautelosa, pero afilada e inteligente como si fuera un demonio: me dice que no puedo escribir, que después de esa frase medianamente buena que he escrito nada bueno podrá salir. Me dice que mi cerebro se ha quedado seco, estéril. Yermo. Y antes la escuchaba: me quedaba pasmado, frente a la computadora, escuchando ese rumor escéptico hasta que terminaba por concederle la razón y entonces dejaba de escribir. Después, la odiaba profundamente y me odiaba a mi mismo por haberla escuchado. Era el tiempo en que pensaba que esa segunda voz y yo éramos enemigos.

Ahora entiendo que no es así.

La sigo escuchando siempre que escribo (la escucho en este momento) pero nunca le hago caso. Así, sin molestarnos demasiado, nos hemos dejado de odiar. En ocasiones, presto atención a sus argumentos, pero sólo hasta que me doy cuenta de que va teniendo cada vez más la razón; de que, en efecto, la línea que acabo de escribir en el poema ha salido más que deficiente y de que la siguiente no tiene muchas posibilidades de sonar mejor. La escucho discutirme sobre ese adjetivo que he agregado (“demasiado colorido, muy folclórico, suena espantoso, es contradictorio, muy gris, muy rimbombante, vas de mal en peor”) y sé que tiene razón, pero aún así me siento bien con el dichoso adjetivo y lo mantengo.

De tanto golpear el teclado, algo sale y no me siento tan mal con ello y lo subo al blog. Las dos voces y yo estamos en paz, entonces.

4 comentarios:

Maria dijo...

Me encanta leer sobre esta experiencia tan intima que es escribir, sobre cómo se va formando adentro, en nuestros universos, lo que luego sale a luz en forma de palabra, y especialmente sobre esa pelea interna que creo tenemos muchos entre la fuerza del sentimiento a expresar y la razon estetica de crear algo medianamente bien construido. Un gusto. Saludos

Taun We dijo...

Excelente entrada, me ha encantado la frase final.

Saludos enormes.

Susana Inés Nicolini dijo...

Ahhh pero si éste blog es una maravilla. Ya mismo me hago tu seguidora. Gracias por pasar por mi blog de poesías, comentar, y con ello permitir conocer el tuyo. ¡enhorabuena!
Un abrazo desde Ciudad de Buenos Aires

Alexandro dijo...

Cierto, María, es una lucha constante con nuestra propia conciencia, esto de escribir.

Saludos, Taun. Y otro más, hasta Buenos Aires.